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Ecosistemas de aprendizaje organizacional: interacción del saber

Un ecosistema consiste en un conjunto de especies ubicados en un área determinada que, desde el relacionamiento, interacción y encuentro otorgan un equilibrio al espacio en el que conviven, dando así sentido a las dinámicas de vida que se configuran en el pasar del tiempo. Los seres humanos como organismos vivos construyen diversos ecosistemas desde los mismos principios naturales: relación, interacción, encuentro y convivencia (REIC); cada individuo aporta desde la experiencia vital diversos símbolos, significados y saberes que contribuyen al equilibrio y desarrollo del ecosistema en el que interactúa.

En la cotidianidad se configuran diversos escenarios eco-sistémicos producto de la interrelación humana, estos se transforman y evolucionan en la medida que los individuos que los componen también lo hacen, la familia, la vida pública, el trabajo, la escuela, entre otros, se establecen como ecosistemas de vida cuya estabilidad depende de la continua interacción de los seres humanos. Ahora, los ecosistemas también sufren de desequilibrios que atentan con la extinción de dichos espacios de interacción, la falta de reglas sociales, de códigos morales, de encuentros, acuerdos, y en especial del desarrollo evolutivo desde el aprendizaje mutuo y colaborativo, lleva a que los diversos escenarios eco-sistémicos no sean funcionales para los objetivos bajo los cuales han sido creados.

En el mundo empresarial se han adoptado metáforas y analogías que permiten comprender la realidad organizacional desde las dinámicas naturales, en diversos escenarios se habla de trabajo colaborativo en colmena (haciendo alusión a la estructura organizativa de las abejas), escalabilidad empresarial y evolutiva (aplicando allí terminología del desarrollo humano y natural), entre otras, que buscan, desde el reconocimiento de lo natural, adaptar procesos reales y eficaces al desarrollo de las empresas.

Conforme a esto, los ecosistemas organizacionales surgen de manera dinámica en las empresas desde los principios REIC, el constante contacto de los individuos permite que se generen escenarios eco-sistémicos cuyo equilibrio depende de los individuos, sumado a esto, las empresas desde la comprensión del mundo natural ha adoptado dicha terminología para darle fuerza y legitimidad a lo que, desde su interior se gesta, pero, ¿cómo preservar el equilibrio al interior de los ecosistemas organizacionales?

Comprender al ser humano es una clave fundamental, los individuos como sujetos en continuo aprendizaje configuran códigos, significados y significantes desde el encuentro continuo con el otro, allí se establecen reglas, normas, formas de ser y hacer que regulan el ecosistema. Es determinante que en la propiciación de dichos escenarios el intercambio de saberes, prácticas y experiencias permanezca, garantizando así el continuo desarrollo, evolución y transformación, según las dinámicas sociales.

El sector empresarial depende de ecosistemas organizacionales equilibrados y en continuo desarrollo, por lo tanto, debe generar al interior de estos escenarios dinámicas de aprendizaje que contribuyan a la evolución continua de las dinámicas. Para las organizaciones es crucial desarrollar nuevos conocimientos y capitalizar lo aprendido (saberes adquiridos), allí en el relacionamiento, encuentro, interacción y convivencia de los individuos se encuentra la riqueza organizacional, aspectos que deben ser aprovechas desde la gestión del conocimiento para el avance y desarrollo de las dinámicas internas.

También son estos ‘terceros lugares’ espacios donde ocurre el aprendizaje informal, espacios de intercambio de información, de puesta en común de puntos de vista, de conversación, de construcción de significados comunes,… un fenómeno seguramente tan viejo como la humanidad, la tradicional Ágora de la polis griega en versión contemporánea, aunque sin duda la gran ágora de la era digital es Internet. (E-aprendizaje, 2015)

Ahora los principios REIC han evolucionado junto con los individuos, las dinámicas virtuales y digitales han transformado la forma en cómo los seres humanos hallan los puntos de encuentro para lograr el equilibrio esperado, esto implica nuevos retos en el desarrollo organizacional, ¿cómo lograr que los ecosistemas generados al interior de la empresa evolucionen, se transformen y avancen junto con los individuos que le componen?, ¿cómo propiciar escenarios de aprendizaje organizacional que fortalezcan el quehacer empresarial en búsqueda del equilibrio?

Las diversas cuestiones que surgen en este análisis invitan a evaluar tres puntos determinantes en la empresa, primero reconocer los organismos que hacen vida en el ecosistema, segundo, evaluar el lugar de interacción y encuentro, y por último, cómo se capitalizan las relaciones construidas. 

Si la organización desea avanzar en la construcción de ecosistemas de aprendizaje organizacional, debe preguntarse:

1. ¿Los individuos que integran la empresa han desarrollado ecosistemas propios?, ¿Cómo abordan los principios REIC?, ¿han sido involucrados en otros ecosistemas organizacionales?, ¿habitan en ambientes similares al interior de la empresa?

2. ¿Dónde y cómo se han configurado las relaciones y encuentros de los individuos?, ¿se han propiciado otros espacios para dicha interacción?3. ¿Se ha logrado capitalizar dicho ecosistema?, ¿hay procesos evolutivos y de transformación al interior de estos escenarios?, ¿Cómo reconocerlos?

Resueltas estas preguntas la organización tiene un mapa de la realidad alrededor de los ecosistemas de aprendizaje organizacional, este debe servir como guía de acción para un desarrollo continuo en el accionar empresarial.

 

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